En los últimos tiempos, desde la llegada de Gustavo Costas a esta parte, un partido de Racing en el Cilindro es sinónimo de fiesta. Se suceden los goles, los aplausos, las ovaciones, los cánticos, los abrazos y las sonrisas. Todo eso y mucho más, multiplicado por los miles que llegan a Avellaneda. Disfrutan los académicos porque observan, ni más ni menos, al mejor equipo del fútbol argentino. Anoche, por la segunda fecha, vapuleó 4-0 a Belgrano con los mismos goleadores que habían anotado en el debut contra Barracas Central.
Adrián Martínez sigue con su presente soñado. El goleador está en un momento en el que a los compañeros solo les alcanza con tirar la pelota al área porque él se encarga del resto. Ya había marcado un golazo en cancha de Arsenal ante Barracas Central: muslo y bomba de zurda tras recibir de Santiago Sosa. Fue Gastón Martirena el que la pinchó entre los centrales rivales y Maravilla festejó de derecha después de acomodarla con el pecho. Más tarde, en el complemento,..
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