En un escenario de elevada carga tributaria y precios internacionales en mínimos históricos, los productores agropecuarios hacen sus balances y advierten que los resultados son negativos: las cuentas no cierran y las pérdidas se acumulan. La situación es más grave para quienes alquilan campos, una modalidad que abarca más del 70% de la producción nacional. En la zona núcleo, un productor de soja que arrienda, con un rendimiento promedio de 35 quintales por hectárea, sufre una pérdida cercana a US$80 por hectárea, mientras el Estado percibe US$473,29 por hectárea mediante retenciones y otros gravámenes. En tanto, aquellos que realizan rotación de trigo y soja enfrentan pérdidas aún mayores: US$243 por hectárea, mientras que el Estado se queda con US$403 en concepto de retenciones.
Este panorama intensificó los reclamos en redes sociales, así como las campañas de entidades rurales y gobiernos provinciales, que exigen la eliminación de las retenciones en un momento en que, además, las co..
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