Patrick era un empresario multimillonario que empezó a trabajar con tan sólo 16 años y alcanzó a ser dueño de siete empresas de autos antes de los 40. Se casó en un helicóptero con Nancy, pero un día decidieron dar un “giro en U” en sus vidas y dejarlo todo para construir un castillo en un lugar que pocos hubieran imaginado.
La historia de este hombre empezó cuando, antes de terminar el colegio, decidió dejar de lado sus estudios, consiguió un trabajo lavando autos y se volcó de lleno al mundo automotriz. “A los 16 años compré mi primer auto por US$200, lo limpié, le puse piezas nuevas, lo pinté y logré venderlo por US$800. Más adelante, me compré otro auto y, desde entonces, nunca paré”, recuerda divertido Patrick, quien describe a LA NACION que, a los 35 años, llegó a tener 28 vendedores y 7 agencias de autos –entre las que estaban BMW, Honda, Toyota, Nissan, Fiat y Chrysler- y, en un día bueno, podían llegar a vender 50 autos.
El castillo fue diseñado por el arquitecto Robert Nana..
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