El término se acuñó en el primer mundo, donde sobran los países con recursos. Sin embargo, se ajusta a los problemas que afronta Fernando Gago en el amanecer del Torneo Apertura. Boca sufre la paradoja de la abundancia. Cuenta con tres futbolistas por puesto, producto de una enorme inversión de su tesorería, pero no termina de encontrar un funcionamiento óptimo para su equipo. Cambia de táctica y de jugadores de un partido a otro y no encuentra la mejor versión. Tampoco, los resultados.
El gol de Unión en el epílogo, una pelota parada mal defendida que encontró a Franco Fragapane en soledad por el segundo palo, es un castigo para el entrenador, fundamentalmente. Es cierto que todo hubiera sido diferente si Kevin Zenón resolvía el mano a mano ante Thiago Cardozo y le bajaba la persiana al partdo. Sin embargo, la postura del equipo, que dejó crecer a los santafesinos y jugó de contragolpe, será carne del debate. Gago suele apostar a la tenencia y cedió la posesión (55% a favor de los ta..
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