El viaje de egresados de la Generación Dorada: las chicanas y las cargadas en el reencuentro de unos tipos que no entienden cómo todavía llenan un estadio en horas
Son las cinco menos cinco. Faltan cinco para las cinco. Parece mentira pero es verdad. Los hermanos de camiseta que hace 20 años se colgaron el oro olímpico en Atenas 2004 entran de uno en uno en el salón del hotel céntrico. La mayoría no se había visto, porque recién les habían dado cada habitación a ocupar. Por eso los abrazos son más fuertes y las palmadas se escuchan a metros nomás. “¡¡Qué hacés!!”, se repite. Dos décadas después de convertirse en la Generación Dorada del básquetbol argentino, los doce al fin están todos juntos. Increíble pero real.
Comienza este viaje de egresados que seguirá con una cena memorable, con el partido-show-espectáculo de este sábado a la noche en el estadio Mary Terán de Weiss y con una travesía de cinco días en Mendoza. Solo ellos. El mejor equipo de la historia del deporte argentino.
Andrés Nocioni (44), cuándo no, toma la batuta y marca el tono de lo que será la próxima hora y media. Agarra el cartel con “Manu Ginóbili” (47) en letras negras, le ..


