Qué difícil se hace encontrar tiempo para pensar en un mundo en el que -en pos de la productividad y la novedad-, siempre “hay” que hacer algo más y saltar de un estímulo al otro sin espacio para el intercambio profundo de ideas o de introspección para reflexionar sobre lo que vamos viviendo. Es el modo que impera y que nos distrae, en muchas ocasiones, de lo importante. Por ejemplo, en una publicación de la revista Nature de este año titulada Los científicos necesitan más tiempo para pensar se advierte sobre el daño que esto le está haciendo a la academia. Distintos estudios arrojan que los descubrimientos científicos se están volviendo menos disruptivos, a pesar de que ahora se publican muchos más papers y no escasean las becas de investigación.
Lo que escasea es el tiempo para detenerse, dejar lo que se está haciendo y pensar, una habilidad tan esencial como subestimada. El tiempo para pensar, necesario para concentrarse sin interrupciones, es esencial para diseñar experimentos, re..
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