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Las principales bolsas de Asia operan este jueves con caídas generalizadas luego del anuncio de nuevos aranceles por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que afectan a decenas de países, con especial impacto en esta región. Las medidas, oficializadas por la Casa Blanca, incluyen una tarifa mínima del 10% para todas las importaciones y recargos más altos para naciones como Japón, Corea del Sur, Vietnam y China.

En Japón, el índice Nikkei llegó a perder más del 4% en la apertura y actualmente retrocede un 3,35%. En Seúl, el Kospi cede un 1,02%, mientras que la Bolsa de Sídney baja un 1,14%. En Vietnam, el índice de Hanói retrocede más de 6%, afectado por el desplome de acciones del sector textil y tecnológico, que exportan a empresas como Nike y otros grupos estadounidenses. En China, las pérdidas son más moderadas: Hong Kong cae 1,61%; Shanghái, un 0,23%; y Shenzhen, un 0,98%.

Los nuevos aranceles anunciados por Trump alcanzan niveles del 46% para Vietnam, 36% para Tailandia, 32% para Taiwán, 25% para Corea del Sur y 24% para Japón. En el caso de China, la nueva tasa del 34% se suma al 20% ya en vigor desde febrero. Estas tarifas entrarán en vigencia en dos etapas: el arancel mínimo del 10% el 5 de abril y los recargos más elevados el 9 de abril.

Trump muestra un gráfico con las nuevas tarifas. (Photo by Brendan SMIALOWSKI / AFP)BRENDAN SMIALOWSKI – AFP

El impacto de la medida también se extiende al mercado de metales y a otras latitudes. En la Bolsa de Metales de Londres (LME), el precio del cobre a tres meses cae un 1,4% y se ubica en US$9.562 por tonelada, tras haber tocado, durante la rueda, un mínimo de US$9.507, su nivel más bajo desde el 11 de marzo.

El resto de los metales industriales también registra bajas: el aluminio pierde un 1,2% y cotiza a US$2.460 la tonelada; el plomo baja un 0,7% a US$1.955; el zinc retrocede un 1,2% a US$2.746; el estaño cae un 3% a USD 36.800; y el níquel se desliza un 0,9% a US$15.825. La tendencia bajista se replica en los mercados asiáticos: el cobre en la bolsa de Shanghái pierde un 1,1%; el níquel cae un 1,5%; y el estaño, un 1,7%.

“La gente está en vilo, anticipando qué aranceles de represalia podrían imponer otros países. Por encima de todo, el espectro de una escalada de la guerra comercial está ejerciendo una influencia dominante sobre los mercados”, dijo un operador de metales básicos a la agencia Reuters.

En tanto, desde Bruselas, la reacción institucional llegó a través de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien calificó las medidas estadounidenses como “un duro golpe a la economía mundial”. En una declaración difundida este jueves, advirtió que la incertidumbre generada por los aranceles “activará un mayor proteccionismo” y tendrá “consecuencias graves para millones de personas en todo el mundo”.

Von der Leyen sostuvo que la Unión Europea “está preparada para responder” y llamó a retomar el diálogo con Washington. “No es demasiado tarde para tratar nuestras preocupaciones a través de negociaciones”, afirmó.

En paralelo, el presidente de la Comisión de Comercio del Parlamento Europeo, Bernd Lange, consideró que las tarifas anunciadas por Trump son “injustificadas, ilegales y desproporcionadas”. El bloque europeo fue alcanzado por un recargo del 20% sobre sus exportaciones hacia Estados Unidos.

En América Latina, la mayoría de los países figuran en la lista de tarifas anunciadas el pasado miércoles con la tasa mínima del 10%, entre ellos la Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Honduras, Costa Rica y Guatemala. Nicaragua fue alcanzada por un arancel del 18%. México y Canadá, en tanto, mantienen el régimen vigente asociado al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), aunque ciertos productos estarán sujetos a tarifas del 25%, especialmente en el sector automotor.

Entre las excepciones al esquema anunciado por el presidente estadounidense se encuentran ciertos bienes estratégicos como el cobre, los productos farmacéuticos, los semiconductores, la madera, el oro, la energía y minerales específicos.

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WASHINGTON.- El otro día en Shanghái, tenía que elegir: ¿Qué Tomorrowland visitar? ¿Echaba un vistazo al Tomorrowland falso, de diseño estadounidense, en Disneyland Shanghái, o visitaba el auténtico Tomorrowland: el enorme nuevo centro de investigación, del tamaño de aproximadamente 225 campos de fútbol, ​​construido por el gigante tecnológico chino Huawei? Fui al de Huawei.

Fue fascinante e impresionante, pero en última instancia profundamente inquietante, una vívida confirmación de lo que me dijo en Pekín un empresario estadounidense que ha trabajado en China durante varias décadas. «Hubo una época en que la gente venía a Estados Unidos para ver el futuro», dijo. «Ahora vienen aquí».

Nunca había visto un campus como este de Huawei. Construido en poco más de tres años, consta de 104 edificios de diseño individual, con jardines impecables, conectados por un monorriel al estilo Disney, que alberga laboratorios con capacidad para 35.000 científicos, ingenieros y otros trabajadores, además de 100 cafeterías, gimnasios y otras ventajas diseñadas para atraer a los mejores tecnólogos chinos y extranjeros.

Un local de Huawei en ChongqingHECTOR RETAMAL – AFP

El campus de I+D del lago Lianqiu es básicamente la respuesta de Huawei al intento de Estados Unidos de asfixiarlo a partir de 2019, restringiendo la exportación de tecnología estadounidense, incluidos semiconductores, a Huawei por motivos de seguridad nacional. La prohibición le causó enormes pérdidas a Huawei, pero con la ayuda del gobierno chino, la empresa buscó innovar para superarnos. Como informó el periódico surcoreano Maeil Business el año pasado, eso es precisamente lo que ha estado haciendo: «Huawei sorprendió al mundo con la presentación de la serie ‘Mate 60’, un smartphone equipado con semiconductores avanzados, el año pasado, a pesar de las sanciones estadounidenses». Huawei siguió con el primer smartphone triple plegable del mundo y presentó su propio sistema operativo móvil, Hongmeng (Harmony), para competir con los de Apple y Google.

La empresa también se dedicó a crear tecnología de IA para todo tipo de aplicaciones, desde vehículos eléctricos y coches autónomos hasta equipos de minería autónomos que pueden sustituir a los mineros humanos. Según funcionarios de Huawei, solo en 2024 se instalaron 100.000 cargadores rápidos en China para sus vehículos eléctricos. En cambio, en 2021 el Congreso estadounidense destinó 7500 millones de dólares a una red de estaciones de carga, pero en noviembre esta red solo contaba con 214 cargadores operativos en 12 estados.

Da mucho miedo verlo de cerca. El presidente Trump se centra en los equipos en los que pueden competir los atletas transgénero estadounidenses, y China se centra en transformar sus fábricas con IA para superar a todas las nuestras. La estrategia del “Día de la Liberación” de Trump consiste en redoblar los aranceles mientras desmantela nuestras instituciones científicas nacionales y la fuerza laboral que impulsan la innovación estadounidense. La estrategia de liberación de China consiste en abrir más campus de investigación y redoblar los esfuerzos en la innovación impulsada por IA para liberarse permanentemente de los aranceles de Trump.

Autos eléctricos listos para exportar en el puerto de Hangzhou– – AFP

El mensaje de Pekín a Estados Unidos: No les tenemos miedo. Ustedes no son quienes creen ser, y nosotros no somos quienes creen ser.

¿A qué me refiero? Prueba A: En 2024, The Wall Street Journal informó que las ganancias netas de Huawei aumentaron más del doble el año pasado, lo que marca una recuperación espectacular, impulsada por nuevo hardware que funciona con chips de fabricación propia. Prueba B: The Journal citó recientemente al senador republicano Josh Hawley, quien dijo sobre China: “No creo que puedan innovar mucho por sí solos, pero lo harán si seguimos compartiendo toda esta tecnología con ellos”.

Algunos de nuestros senadores necesitan salir más a la luz. Si eres legislador estadounidense y quieres atacar a China, adelante; incluso podría unirme a ti en una ronda, pero al menos investiga. Hay muy poco de eso en ambos partidos hoy en día y demasiado consenso en que el espacio políticamente seguro es atacar a Pekín, corear unas cuantas rondas de “USA, USA, USA”, decir lugares comunes como que las democracias siempre innovarán más que las autocracias y dar por terminado el asunto.

Prefiero expresar mi patriotismo siendo brutalmente honesto acerca de nuestras debilidades y fortalezas, las debilidades y fortalezas de China y por qué creo que el mejor futuro para ambos, en vísperas de la revolución de la IA, es una estrategia llamada: Hecho en Estados Unidos por trabajadores estadounidenses en asociación con capital y tecnología chinos.

Déjame explicarte.

Estuve de acuerdo con Trump respecto a sus aranceles a China durante su primer mandato. China estaba impidiendo el acceso a ciertos productos y servicios estadounidenses, y debíamos tratar los aranceles de Pekín de forma recíproca. Por ejemplo, China se retrasó durante años en permitir el uso de tarjetas de crédito estadounidenses en China, esperando hasta que sus propias plataformas de pago dominaron por completo el mercado y la convirtieron en una sociedad sin efectivo, donde prácticamente todos pagan todo con aplicaciones de pago móvil en sus teléfonos. Cuando fui a usar mi tarjeta Visa en una tienda en una estación de tren de Pekín la semana pasada, me dijeron que tenía que estar vinculada a una de esas aplicaciones, como Alipay o WeChat Pay de China, que, en conjunto, tienen una cuota de mercado de más del 90%.

Incluso estoy de acuerdo con Trump en que imponer aranceles adicionales —selectivos— a las puertas traseras de China hacia Estados Unidos a través de México y Vietnam podría ser útil, pero sólo como parte de una estrategia más amplia.

Una línea de producción de lentes de contacto en LianyungangSTR – AFP

Mi problema es con el pensamiento mágico de Trump de que basta con levantar muros de protección alrededor de una industria (o de toda nuestra economía) y —¡listo!— en poco tiempo, las fábricas estadounidenses florecerán y producirán esos productos en Estados Unidos al mismo costo y sin ninguna carga para los consumidores estadounidenses.

Para empezar, esa perspectiva ignora por completo que prácticamente todos los productos complejos actuales —desde automóviles hasta iPhones y vacunas de ARNm— se fabrican en ecosistemas de fabricación gigantescos, complejos y globales. Por eso, esos productos mejoran y se abaratan cada vez más. Claro, si se protege la industria siderúrgica, un producto básico, nuestros aranceles podrían ser de gran ayuda. Pero si se protege la industria automotriz y se cree que con solo imponer un muro arancelario se solucionará, no se sabe nada de cómo se fabrican los automóviles. A las empresas automotrices estadounidenses les llevaría años reemplazar las cadenas de suministro globales de las que dependen y fabricar todo en Estados Unidos. Incluso Tesla tiene que importar algunas piezas.

Pero también te equivocas si piensas que China solo hizo trampa para alcanzar el dominio mundial de la manufactura. Sí que hizo trampa, copió e impuso transferencias de tecnología. Pero lo que hace tan poderoso al gigante manufacturero chino hoy en día no es solo que abarate las cosas; las hace más baratas, más rápidas, mejores, más inteligentes y cada vez más dotadas de IA.

¿Cómo? Jörg Wuttke, expresidente durante muchos años de la Cámara de Comercio de la UE en China, lo llama “el club de fitness de China”, y funciona así:

China comienza con un énfasis en la educación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Cada año, el país produce unos 3,5 millones de graduados en STEM, aproximadamente el mismo número de graduados de programas de grado asociado, licenciatura, maestría y doctorado en todas las disciplinas en Estados Unidos.

Una estación de carga de autos eléctricos en la fábrica de Zeekr en Ningbo, ChinaGILLES SABRIE – NYTNS

Cuando se cuenta con tantos graduados en STEM, se puede aportar más talento que nadie a cualquier problema. Como informó el año pasado Keith Bradsher, jefe de la oficina del Times en Pekín : “China cuenta con 39 universidades con programas para formar ingenieros e investigadores en la industria de las tierras raras. Las universidades de Estados Unidos y Europa, en su mayoría, solo han ofrecido cursos ocasionales”.

Y aunque muchos ingenieros chinos no se gradúen con habilidades del MIT, los mejores son de clase mundial, y hay muchos. Hay 1400 millones de personas allí. Eso significa que en China, cuando eres un talento excepcional, hay otras 1400 personas como tú.

Igualmente importante, las escuelas profesionales chinas gradúan a decenas de miles de electricistas, soldadores, carpinteros, mecánicos y fontaneros cada año. Así, cuando alguien tiene una idea para un nuevo producto y quiere montar una fábrica, esta se construye rapidísimo. ¿Necesitas un botón rosa de lunares que cante el himno nacional chino al revés? Alguien aquí te lo traerá mañana. Y además, te lo entregarán rápido. Más de 550 ciudades chinas están conectadas por trenes de alta velocidad que hacen que nuestro Amtrak Acela parezca el Pony Express.

Y cuando digitalizas y conectas todo con todo sin descanso, puedes entrar y salir de tu habitación de hotel rápidamente con solo reconocimiento facial. Los mendigos expertos en tecnología que llevan impresos códigos QR pueden aceptar donaciones rápidamente con solo escanear un celular. Todo el sistema está configurado para la velocidad, incluso si desafías el gobierno del Partido Comunista, en cuyo caso, serás arrestado rápidamente, dadas las cámaras de seguridad por todas partes, y desaparecerás rápidamente.

Si no construimos un club de fitness similar tras un muro arancelario, solo tendremos inflación y estancamiento. No se puede acceder a la prosperidad mediante aranceles, especialmente en los albores de la IA.

También estuve en China hace apenas cuatro meses. Desde entonces, los innovadores chinos en IA han demostrado su capacidad para desarrollar su propio motor de IA de código abierto, DeepSeek, con muchos menos chips estadounidenses especializados. Podía sentir el impulso en la comunidad tecnológica. Era palpable. El mes pasado, el primer ministro Li Qiang declaró en la ceremonia inaugural de la Asamblea Popular Nacional que el gobierno chino apoya “la aplicación extensiva de modelos de IA a gran escala”.

Un auto eléctrico de la nueva marca Zeekr en Ningbo, ChinaGILLES SABRIE – NYTNS

Un joven ingeniero automotriz chino que trabajó para Tesla me dijo: «Ahora todos compiten por la cantidad de IA que se está implementando. Ahora presumen de la cantidad de IA que implementan. Todos están comprometidos. «Usaré IA, aunque no sepa cómo ahora mismo». Se están preparando para eso, incluso si están en una simple línea de producción de refrigeradores. «Tengo que usar IA, porque mi jefe me lo dijo»“.

Atención, compradores de Kmart: cuando ya se tiene un motor de fabricación tan potente y conectado digitalmente como el de China y luego se le infunde IA en todos los niveles, es como inyectar un estimulante que puede optimizar y acelerar cada aspecto de la fabricación, desde el diseño hasta las pruebas y la producción.

No es un buen momento para que los legisladores estadounidenses eviten visitar China por temor a que los llamen “abrazadores de pandas”.

Como me explicó Han Shen Lin, estadounidense que trabaja como director nacional de China para el Grupo Asia, durante un desayuno en el Hotel Peace de Shanghái: “DeepSeek no debería haber sido una sorpresa”. Sin embargo, continuó, con todas las nuevas restricciones estadounidenses a la inversión extranjera y los desincentivos para la colaboración, ahora ignoramos los avances tecnológicos de China. China está definiendo los estándares tecnológicos del futuro sin la participación de Estados Unidos. Esto nos colocará en una grave desventaja competitiva en el futuro.

A pesar de todas sus fortalezas, China no desea una guerra comercial con Estados Unidos. Mucha gente de clase media en China está descontenta actualmente. Durante más de una década, muchos chinos invirtieron su dinero en comprar departamentos en lugar de depositar sus ahorros en bancos que prácticamente no pagaban intereses. Esto creó una enorme burbuja inmobiliaria. Mucha gente la aprovechó y luego la deprimió cuando el gobierno restringió los préstamos inmobiliarios en 2020.

Una fábrica de VolksWagen en ChinaShutterstock – Shutterstock

Así que están acumulando dinero porque sus ganancias inmobiliarias se han esfumado, pero los pagos de pensiones y atención médica del gobierno son escasos. Todos tienen que ahorrar para imprevistos.

Como acaba de informar mi colega Keith Bradsher, la desaceleración económica está privando al gobierno de Pekín de los ingresos fiscales que necesita para estimular la economía y subsidiar “las industrias exportadoras que impulsan el crecimiento económico pero que podrían verse perjudicadas por los aranceles”.

En resumen, el club de fitness de China es fantástico, pero Pekín todavía necesita un acuerdo comercial con Trump que proteja su motor exportador.

Nosotros también. Sin embargo, Trump se ha convertido en un actor tan impredecible, cambiando políticas a cada hora, que los funcionarios chinos se preguntan seriamente si podrán llegar a un acuerdo con él que respete.

Michele Gelfand, experta en negociación de la Universidad de Stanford, afirmó: “Los defensores de Trump argumentan que su imprevisibilidad desequilibra a sus oponentes. Pero los grandes negociadores saben que la confianza, no el caos, es lo que genera resultados duraderos. El enfoque de Trump, basado en ganar-perder, para negociar es un juego peligroso”. Añadió: “Si continúa tratando imprudentemente a los aliados como adversarios y a las negociaciones como campos de batalla, Estados Unidos se arriesga no solo a malos acuerdos, sino a un mundo en el que no nos quede nadie con quien negocia”.

En mi opinión, el único acuerdo beneficioso para todos es el que yo llamaría: “Hecho en Estados Unidos, por trabajadores estadounidenses, en colaboración con tecnología, capital y expertos chinos”. Es decir, simplemente revertimos la estrategia que China utilizó para enriquecerse en la década de 1990, que era: “Hecho en China, por trabajadores chinos, con tecnología, capital y socios estadounidenses, europeos, coreanos y japoneses”.

Así me lo explicó Jim McGregor, consultor empresarial que vivió en China durante 30 años: “Las grandes multinacionales estadounidenses solían ir a China y crear una empresa conjunta con una empresa china para entrar en el mercado chino. Ahora, las empresas extranjeras vienen a China y les dicen a las multinacionales chinas: si quieren entrar en Europa, creen una empresa conjunta conmigo y traigan su tecnología”.

En un cruce de calles de la ciudad de Xiangyang, una pantalla exhibe a los conductores imprudentes, localizados con tecnología de identificación facialGilles Sabrie/NYT – NYTNS

Deberíamos combinar cualquier arancel a China con una bienvenida a las empresas chinas para que ingresen al mercado estadounidense mediante la licencia de sus mejores innovaciones manufactureras a empresas estadounidenses o asociándose con ellas y creando fábricas de manufactura avanzada en empresas conjuntas al 50%. Sin embargo, se debería exigir a las empresas conjuntas chinas en Estados Unidos que aumenten progresivamente la proporción de piezas que obtienen localmente, en lugar de simplemente importarlas indefinidamente.

Esto, por supuesto, requeriría un esfuerzo enorme para reconstruir la confianza, que ahora está casi totalmente ausente en la relación. Es la única manera de lograr un comercio razonablemente beneficioso para ambas partes. Sin ella, nos encaminamos a una situación de pérdidas. Por ejemplo, el 19 de marzo, el Senado de Texas dio la aprobación inicial a un proyecto de ley que prohibiría a los residentes y organizaciones con sede en China, Irán, Corea del Norte y Rusia poseer propiedades en Texas. Incluir a China en esa lista es una tontería: prohibimos la entrada de algunas de las mentes más brillantes del mundo en lugar de ofrecerles incentivos y condiciones para invertir en Texas.

¿Cuándo nos asustamos tanto? ¿Y cuándo perdimos de vista el mundo en el que vivimos? Pueden denunciar el globalismo todo lo que quieran, pero eso no cambiará el hecho de que las telecomunicaciones, el comercio, la migración y el cambio climático nos han unido, y nuestros destinos, a nosotros.

Me gusta cómo lo describe Dov Seidman , autor del libro How: Why How We Do Anything Means Everything. Me dijo que, en lo que respecta a Estados Unidos y China —y al mundo en general—, “la interdependencia ya no es nuestra opción. Es nuestra condición. Nuestra única opción es forjar interdependencias sanas y prosperar juntos, o mantener interdependencias no sanas y fracasar juntos”.

Pero sea lo que sea, lo haremos juntos.

Los líderes de ambos países lo sabían. Con el tiempo, lo aprenderán de nuevo. La única pregunta que me surge es: para entonces, ¿qué quedará de la otrora economía global unificada que generó tanta riqueza para ambas naciones?

The New York Times

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RANGUN, Myanmar.- La junta militar que gobierna Myanmar anunció este miércoles un alto el fuego temporal en la lucha contra los grupos armados alzados contra el poder, para ayudar a la recuperación después del devastador terremoto de magnitud 7,7 de la semana pasada.

La junta informó en un comunicado que el alto el fuego se extenderá desde este miércoles hasta el 22 de abril “con el objetivo de acelerar los esfuerzos de ayuda y reconstrucción, y mantener la paz y la estabilidad” tras el terremoto del viernes pasado, que dejó cerca de 2900 muertos.

El terremoto golpeó Myanmar en medio de una devastadora guerra civil, agravando aún más una crisis humanitaria ya de por sí crítica. Más de tres millones de personas habían sido desplazadas de sus hogares, y casi 20 millones necesitaban asistencia incluso antes del sismo, según las Naciones Unidas.

El oficial conduce una moto en el sitio del colapso de un edificio en construcción en Bangkok el 2 de abril de 2025, cinco días después de que un terremoto golpeara el centro de Myanmar y Tailandia.CHANAKARN LAOSARAKHAM – AFP

El anuncio de la junta militar llega después de que tres importantes grupos armados de minorías étnicas anunciaran el martes una pausa de un mes en las hostilidades para facilitar el despliegue de ayuda humanitaria. Previamente, las Fuerzas de Defensa Popular, un grupo formado por disidentes tras el golpe militar de 2021, también habían declarado un alto el fuego parcial tras el sismo.

Según un informe televisivo, los grupos armados étnicos y las milicias locales deben abstenerse de atacar a las fuerzas de seguridad estatales y las bases militares, así como de organizarse, reunir fuerzas o expandir territorio. El comunicado advirtió que, de no cumplirse estas condiciones, el ejército tomará las medidas necesarias.

La junta militar anunció el cese al fuego pero es demasiado pronto para decir si una pausa en los combates podría llevar a algo más duradero, explicó Morgan Michaels, un analista con sede en Singapur del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos que dirige su proyecto Mapa del Conflicto de Myanmar.

“Habrá algunos, especialmente en la comunidad internacional, que esperarán que una pausa humanitaria pueda ser un bloque de construcción para una desescalada más amplia, pero también habrá una fuerte resistencia de partes de la sociedad de Myanmar que rechazan la idea de más negociaciones con el régimen”, dijo a The Associated Press.

Los rescatistas de la policía de Myanmar llevan pertenencias desde el sitio de un edificio colapsado tras el terremoto del viernes en Naypyitaw, Myanmar, el miércoles 2 de abril de 2025.AP

“Requeriría una diplomacia muy hábil y activa para transformar una pausa humanitaria en algo más duradero. Y eso no está garantizado”, agregó.

Una milicia opositora perteneciente a la Alianza de los Hermanos, uno de los poderosos grupos que controla una gran parte del país, informó que el ejército disparó anoche contra un convoy de ayuda de la Cruz Roja China, compuesto por nueve vehículos, en la parte norte del estado de Shan, cerca del pueblo de Ohn Ma Tee.

El Ejército de Liberación Nacional Ta’ang declaró que la Cruz Roja China estaba transportando suministros a Mandalay y había informado su ruta al ejército.

Sin embargo, el general de división Zaw Min Tun, vocero del régimen militar, aseguró que el convoy no había notificado con anticipación su ruta a las autoridades, según informó MRTV. Aunque no mencionó directamente a la Cruz Roja, afirmó que las fuerzas de seguridad dispararon al aire para disuadir a un convoy que se negó a detenerse cerca del pueblo de Ohn Ma Tee, donde se habían producido recientes combates con el TNLA.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, no se pronunció sobre el ataque, pero afirmó que “los suministros de ayuda proporcionados por la Sociedad de la Cruz Roja de China a Myanmar han llegado a Myanmar y están en camino a Mandalay”. Además, agregó que “el personal de rescate y los suministros están seguros”.

China, vecina de Myanmar, es un socio económico clave para el país y uno de los mayores proveedores de armas del ejército, junto con Rusia. Por su parte, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja informó que está investigando el incidente.

Los monjes novicios budistas se sientan bajo un refugio temporal cerca de una carretera, tras el terremoto del viernes en Mandalay, Myanmar, el miércoles 2 de abril de 2025.AP

El miércoles temprano, los rescatistas lograron salvar a dos hombres de las ruinas de un hotel en la capital de Myanmar. Sin embargo, cinco días después del devastador terremoto, la mayoría de los equipos de rescate solo encontraban cuerpos, lo que aumentaba las preocupaciones de que los continuos ataques militares a las fuerzas de resistencia pudieran obstaculizar aún más los esfuerzos de ayuda.

El terremoto de magnitud 7,7 golpeó el país el viernes al mediodía, derribando miles de edificios, colapsando puentes y deformando carreteras. El número de muertos aumentó a 2886 el miércoles, con otros 4639 heridos, según la televisión estatal MRTV, aunque los informes locales sugieren que las cifras podrían ser mucho más altas.

El sismo también afectó a la vecina Tailandia, donde se derrumbó un edificio de gran altura en construcción en Bangkok. El miércoles por la mañana, un cuerpo fue rescatado de los escombros, elevando a 22 el número de muertes en Bangkok, con 35 heridos, en su mayoría trabajadores del sitio de construcción.

Una obra en construcción se viene abajo durante el terremoto

Frente a esta tragedia, varios países han prometido millones de dólares en asistencia para apoyar a Myanmar y las organizaciones humanitarias en la titánica tarea de rescate. Australia anunció el miércoles que proporcionaría 4,5 millones de dólares adicionales, sumando 5,75 millones en total, y ya tenía un equipo de respuesta rápida en el terreno. La India también envió ayuda, incluyendo dos barcos de la marina con suministros y 200 trabajadores de rescate. Además, China envió 270 personas, Rusia 212 y los Emiratos Árabes Unidos 122.

Un equipo de tres personas de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) llegó el martes para evaluar cómo responder a la emergencia, dada la limitación de recursos de Estados Unidos debido a los recortes presupuestarios y al desmantelamiento de la agencia durante el gobierno de Donald Trump. Washington ha prometido dos millones de dólares en asistencia de emergencia.

Los informes hasta ahora han llegado principalmente desde Mandalay, la segunda ciudad más grande del país, que se encuentra cerca del epicentro, y desde la capital, Naipyidó, a unos 270 kilómetros al norte. Muchas áreas siguen sin electricidad, teléfono o conexión celular, y son de difícil acceso por carretera. Sin embargo, se espera que lleguen más detalles.

En el municipio de Singu, a unos 65 kilómetros al norte de Mandalay, 27 mineros de oro perdieron la vida en un derrumbe, según la Voz Democrática de Birmania. En la zona del lago Inle, al noreste de la capital, muchas personas murieron cuando las casas construidas sobre pilotes de madera en el agua se derrumbaron durante el terremoto, aunque el Global New Light of Myanmar no proporcionó cifras exactas.

Agencias AFP y AP

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WASHINGTON.- Durante su discurso de este martes en los jardines de la Casa Blanca en que anunció los nuevos aranceles que aplicará a las importaciones, el presidente Donald Trump exhibió un gráfico titulado “Tarifas recíprocas” en el que se detallaba los impuestos que cada país aplicaba a los productos norteamericanos y cuáles serán ahora los nuevos aranceles de Estados Unidos.

La tabla que mostró el mandatario incluía solo algunos socios comerciales, pero la Casa Blanca difundió luego la lista completa de 185 países.

El listado presentado por el presidente no sigue un orden en particular, pero el primer lugar está ocupado por China, a quien Trump considera su principal enemigo comercial.

La primera columna del gráfico recuerda que el gigante asiático aplica hoy una tarifa del 67% a los productos norteamericanos y que ahora el arancel norteamericano será del 34%.

El presidente Donald Trump, tras firmar el decreto de los aranceles en la Casa Blanca. (AP/Evan Vucci)Evan Vucci – AP

En su discurso Trump enfatizó que su confrontación no es con los otros países, que consideró en su derecho de aplicar esos aranceles, pero responsabilizó a los gobiernos demócratas y a “Sleepy Joe”, en referencia a Joe Biden, por no haber tomado medidas recíprocas.

En el segundo lugar está la Unión Europea, a la que Trump se refirió con ironía como “amigos”, y que tiene aranceles del 39%. El nuevo arancel norteamericano será del 20%, prácticamente la mitad del europeo.

EL primer país latinoamericano de la lista es Brasil, que aplica aranceles de un 10%, y que ahora deberá pagar el “piso” que afecta a todos los países, de un 10% para los productos que exporte a Estados Unidos.

La Argentina, que como Brasil aplica un arancel del 10%, también se verá afectada por el “piso” del 10% en sus exportaciones.

Agencia AP

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El presidente norteamericano, Donald Trump, acaba de comenzar a cambiar casi 80 años de historia comercial y económica con ocho láminas de Power Point. O más bien empezó a transformar la historia a secas, sin adjetivos, y con ella el orden global como lo conocemos.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y otras naciones victoriosas acordaron reorganizar el planeta bajo varios supuestos. Las alianzas comerciales y económicas como garantía de paz entre naciones que antes habían sido enemigas fue uno de ellos.

La fe en el libre comercio fue más que un objetivo económico; fue una apuesta por la seguridad y el desarrollo que, en las décadas que siguieron, alumbró la globalización y la Unión Europea (UE), entre otros.

El presidente Donald Trump, tras firmar la orden ejecutiva con los nuevos aranceles, en la Casa Blanca, en Washington. (AP/Evan Vucci)Evan Vucci – AP

Con su arancel básico universal del 10% y con sus “tarifas de descuento” de hasta casi 50% a varias naciones, Trump dio por terminado ese sistema. ¿Por qué? Porque Estados Unidos, precisamente el país que eligió ser el custodio de la estructura de paz diseñada para evitar otra guerra global, fue “saqueado por amigos y enemigos” a lo largo de estas décadas, dijo un Trump que cree que su misión es cerrar su país para restablecer su poderío industrial (y con él, el potencial electoral para los republicanos).

Los aranceles que moldean el comercio global sí muestran un Estados Unidos más abierto que la mayoría de sus socios estratégicos. Al igual que Brasil, la Argentina, por ejemplo, aplica a las importaciones norteamericanas un promedio de arancel del 6,11%. Al revés, antes de las medidas proteccionistas de Trump, Estados Unidos imponía a las compras argentinas una tarifa promedio de 1,6% y a las brasileñas, de 1,32%, de acuerdo con estadísticas de la base de datos comerciales del Banco Mundial, una falta de reciprocidad que se repite a lo largo de todos los continentes.

Con su mezcla de omisiones, falsedades y exageraciones, Trump ignoró, al hablar de “saqueo”, dos pilares de la primacía norteamericana durante el siglo XX. Por un lado, con socios enriquecidos a través del comercio, Estados Unidos aseguraba sus intereses estratégicos en cada región del mundo.

Por otro, el crecimiento de los amigos es el crecimiento propio. Estados Unidos encabeza, desde hace más de un siglo y por lejos, el podio de la mayor economía global. Y nunca en la historia los hogares norteamericanos fueron tan ricos como hoy; su fortuna alcanza, según la Junta de Gobernadores de La Reserva Federal, unos 200 billones de dólares, cuatro veces más que hace tres décadas y casi dos veces el tamaño del PBI del mundo hoy.

Compras en un supermercado en Manhattan, antes del anuncio de Donald Trump. (SPENCER PLATT / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)SPENCER PLATT – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

El Trump ultraproteccionista ahora obliga a otras naciones a repensar su relación integral con Estados Unidos y sus alianzas tradicionales para confrontar con una potencia que perdió su manto de confiabilidad. A estas horas, Japón y Corea del Sur, aliados fundamentales de Washington en Asia, evalúan unirse con China -el mayor adversario de Estados Unidos- para responder de forma conjunta a los aranceles.

Canadá, vecino, socio comercial y mayor aliado de la historia estadounidense, analiza sumarse a una UE ya dispuesta a renegar de su relación fundamental e histórica con Estados Unidos.

Para Trump, el 2 de abril es el “día de la liberación”. Muchos, dentro y fuera de Estados Unidos, se preguntan si, en cambio, no será acaso el “día de la destrucción” de la supremacía norteamericana. La respuesta a ese interrogante tardará en revelarse al mundo. Mientras tanto, hay incógnitas de respuestas más fáciles e inmediatas, pero no por eso menos inquietantes.

La volatilidad de los últimos dos meses en los mercados globales habla no tanto del miedo al impacto de las tarifas de Trump en la economía global sino como de su incertidumbre ante las amenazas, anuncios y marchas atrás de la Casa Blanca.

El mundo no sabía qué esperar. Los aranceles son una combinación de una tarifa plana con un impuesto recíproco. El número básico universal no es el 20% que se vislumbraba, pero tiene un impacto similar si se incluyen los aranceles que recibieron los principales aliados comerciales de Estados Unidos.

Donald Trump muestra una tabla con tarifas en la Casa Blanca. (AP/Mark Schiefelbein)Mark Schiefelbein – AP

Ahora el mundo ya es plenamente consciente, entonces, de que se enfrenta a un escenario que, como mínimo, representa un fuerte temblor para algunas naciones –aquellas que recibieron un 10% de arancel básico, como la Argentina- y un sismo pesadillesco para otras –China, Vietnam, la UE, que ahora pagarán aranceles de por lo menos 20% en el comercio con uno de sus mayores socios-.

Los mercados futuros y la reacción inmediata de las capitales del mundo son, en estas horas, un indicador de esos escenarios oscuros.

Los 166 miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC), todos ellos con algún vínculo con Estados Unidos, empiezan a delinear dos respuestas, no necesariamente excluyentes. Al ser recíprocas, las tarifas anunciadas por el presidente norteamericano pueden ser negociadas de manera bilateral.

El propio Trump se encargó de dejar abierta esa posibilidad hoy. Socios como México o Brasil, que no están dispuestos a resignar el volumen económico generado por el vínculo con Estados Unidos, apuestan por esa vía, aun cuando sea con reparos y críticas públicas. Eso, sin embargo, tomará tiempo. Todos los países querrán emprender un diálogo inmediato con el gobierno norteamericano, una ofensiva que augura un gran cuello de botella.

Donald Trump, en su anuncio en la Casa Blanca. (SAUL LOEB / AFP)SAUL LOEB – AFP

Menos pacientes con las veleidades de Trump y totalmente decepcionadas con su socio de siempre, Canadá y la UE prometieron responder con sus propios aranceles; esa estrategia se sumaría China. Cada espacio libre que deja Estados Unidos, cada socio que aliena Trump encontrarán en Pekín un aliado dispuesto.

Si ese plan de contraofensiva arancelaria es real y no solo una táctica para renegociar las medidas de Trump, el mundo se enfrenta a una guerra comercial que podría dañar la economía global, aún lastimada por la pandemia.

Desde hace unos meses, todos los organismos internacionales y las grandes consultoras revisan a la baja sus proyecciones de crecimiento global en anticipación de esta decisión de Trump. El comercio internacional representa alrededor del 60% del PBI global, algunos años más, algunos años menos.

La era del proteccionismo que comienza hoy es una de las mayores amenazas contra el comercio y, por lo tanto, contra la economía global en un siglo. El tiempo dirá si es la mayor, más peligrosa aún que la pandemia.

Lejos quedan ahora las tasas de crecimiento de la década pasada, cuando ni el coronavirus ni las guerras habían hundido aún al mundo en una recesión y una crisis de inflación.

El presidente Donald Trump, en la Casa Blanca. (Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dpa)Andrew Leyden – ZUMA Press Wire

El impacto sobre Estados Unidos también podría ser igualmente oscuro. Trump le pide a los norteamericanos que den un salto de fe y le crean cuando dice que sus medidas son incómodas en el corto plazo pero muy beneficiosas en el largo plazo. Les pide, en definitiva, que desoigan a economistas, banqueros, inversores, industriales que advierten que los aranceles le restarán a cada hogar un promedio anual de 3800 dólares, que el desempleo aumentará y la economía se enfriará.

Estados Unidos fue, en estos años de pospandemia, un sorprendente motor del crecimiento global; la estanflación que hoy anticipan los especialistas agobiará más a la economía del mundo.  Y, quizá también, al propio Trump, que tanto busca a convencer a los norteamericanos de su inigualable habilidad económica.

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WASHINGTON.- El cimbronazo arancelario de alcance universal que anunció este miércoles Donald Trump desató un aluvión de reacciones en la comunidad internacional, afectada en su totalidad por una batería de tarifas que van desde el 10% de base a cerca del 50% en los casos más extremos.

El anuncio tuvo también repercusiones en los mercados financieros, que sintieron el impacto segú nlas primeras señales, así como entre los analistas económicos, que recibieron con estupor el alcance y la magnitud de las cifras enunciadas por el presidente norteamericano en su espectacular presentación.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, previendo represalias, advirtió a todos los países que no respondan, aunque pronto quedó claro que nadie tiene pensado quedarse de brazos cruzados.

El presidente Donald Trump, en su discurso en la Casa Blanca. (Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dpa)Andrew Leyden – ZUMA Press Wire

Desde Canadá, el primer ministro Mark Carney dijo que “millones de canadienses se verán afectados” por las medidas de Trump. Carney confirmó que los aranceles se mantendrán sobre el aluminio y el acero, que los aranceles sobre los automóviles comenzarán esta noche, y que Canadá se verá afectado por aranceles sectoriales sobre la madera, los semiconductores y los productos farmacéuticos.

“Lucharemos de nuevo contra esos aranceles… protegeremos a los trabajadores canadienses… construiremos la economía más fuerte del G7”, dijo Carney.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, habla con la prensa en la sede del Parlamento canadiense tras una reunión del comité del gabinete sobre relaciones con EE.UU. en Ottawa, el jueves 27 de marzo de 2025. (Adrian Wyld/The Canadian Press vía AP)Adrian Wyld – The Canadian Press

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se manifestará en las próximas horas sobre el anuncio arancelario de Trump, aunque ya había anticipado el martes que desde Bruselas tenían previsto un “sólido plan” en respuesta al previsible tarifazo norteamericano.

El presidente de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Bernd Lange, reaccionó de inmediato con un comunicado en los términos más duros, señal de lo que puede venir también de la mano de Von der Leyen.

“Estas medidas injustificadas, ilegales y desproporcionadas solo pueden conducir a una mayor escalada arancelaria y a una espiral económica descendente para Estados Unidos y el mundo en su conjunto”, señaló. “La UE responderá. Lo haremos con medidas legales, legítimas, proporcionadas y decisivas”, concluyó.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue una de las primeras líderes europeas en reaccionar señalando que se trata de una “medida equivocada”.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni. (Tiziana FABI / AFP)TIZIANA FABI – AFP

“La introducción por parte de Estados Unidos de aranceles sobre la Unión Europea (UE) es una medida que considero errónea y que no beneficia a ninguna de las partes”, escribió en las redes sociales. “Haremos todo lo posible para llegar a un acuerdo con Estados Unidos, con el objetivo de evitar una guerra comercial que inevitablemente debilitaría a Occidente en favor de otros actores globales”, añadió.

El canciller italiano, Antonio Tajani, señaló por su parte que están trabajando con la Unión Europea y los socios europeos para una evaluación inicial y una respuesta común.

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, coincidió en que los europeos no quieren una “guerra comercial” y abogó por el diálogo. “Mi esperanza y nuestro objetivo es que a través de las negociaciones podamos limitar los aranceles que ha presentado Estados Unidos”, señaló.

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson. Magnus Lejhall – TT News Agency

Gran Bretaña señaló por su parte que tiene la intención de llegar a un acuerdo con Estados Unidos para “mitigar” el impacto de los aranceles, según declaraciones el ministro británico de Comercio, Jonathan Reynolds.

“Estados Unidos es nuestro aliado más cercano, pensamos que debemos estar calmados y comprometernos en lograr este acuerdo que, esperemos, mitigue el impacto de lo que fue anunciado hoy», declaró Reynolds.

“Tenemos una serie de herramientas a nuestra disposición y no dudaremos en actuar. Seguiremos dialogando con las empresas británicas, incluso sobre su evaluación del impacto de cualquier nueva medida que adoptemos», subrayó.

En América Latina, mientras se aguarda la respuesta de México, el Congreso de Brasil aprobó por unanimidad un proyecto que otorga herramientas al presidente Luiz Inacio Lula da Silva para responder a las barreras comerciales de Estados Unidos. Bautizada como “ley de reciprocidad económica”, la medida fue aprobada por todos los partidos de la Cámara de Diputados, tras pasar el visto bueno del Senado.

Luiz Inacio Lula da Silva, en Hanoi, Vietnam. (AP/Minh Hoang, Pool)Minh Hoang – AP POOL

Se espera que, si no hay acuerdo entre los dos países, Brasil recurra a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Otra vía sería tomar represalias contra Estados Unidos aumentando los aranceles y adoptando también medidas en un ámbito sensible para los norteamericanos: la propiedad intelectual. Podría tratarse de gravar películas, musicales y libros y anular patentes de medicamentos.

En paralelo a la reacción de los gobiernos, las señales negativas de las bolsas mundiales mostraron que la magnitud de los aranceles que anunció Trump sorprendió a algunos inversores.

Wall Street se estremeció con el anuncio de aranceles generalizados a países de todo el mundo, con impuestos más altos a las importaciones de lo que los inversores esperaban, lo que ya empezó a impactar en los mercados globales.

Los futuros sobre el Standard & Poor’s 500, que permiten a los inversores negociar el índice fuera de las horas normales de negociación, cayeron 1,6%, mientras que las referencias bursátiles mundiales también se vieron presionadas. Los futuros del índice japonés Nikkei 225 cayeron 2% antes de la apertura de los mercados asiáticos.

La reacción inicial del mercado sugirió que la magnitud de los aranceles había sido una sorpresa, y los analistas aún intentaban averiguar cómo se habían obtenido las cifras que mostró Trump en una tabla (luego la Casa Blanca difundió la lista de aranceles con 185 países y territorios). Poco después del anuncio, algunos analistas seguían confusos sobre las cifras citadas por la administración republicana.

“Creo que las cifras son escandalosamente altas en comparación con lo que la gente esperaba y es inexplicable en muchos sentidos”, estimó Peter Tchir, jefe de estrategia macro de Academy Securities, citado por The New York Times. “Creo que es un desastre”.

Otros concluyeron que los elevados niveles eran el punto de partida de nuevas negociaciones.

“Los aranceles exorbitantes país por país gritan ‘táctica de negociación’, lo que mantendrá a los mercados en vilo en el futuro inmediato”, afirmó Adam Hetts, responsable mundial de multiactivos de Janus Henderson Investors. “Afortunadamente, esto significa que hay un margen sustancial para bajar los aranceles a partir de ahora”, añadió.

Los mercados bursátiles de todo el mundo han estado agitados en las últimas semanas, ya que los inversores se vieron sacudidos por los mensajes contradictorios de la administración Trump sobre los aranceles, finalmente anunciados este miércoles.

La incertidumbre en torno a los niveles arancelarios ha dejado a los inversores incapaces de evaluar las posibles ramificaciones para los consumidores, las empresas y la economía en general.

“Este ‘Día de la Liberación’, yo lo llamo arancel-palooza”, dijo George Goncalves, jefe de estrategia macro de Estados Unidos en MUFG Securities, y agregó que se había hecho “mucho daño” a la “psicología de este mercado”.

Hasta el miércoles, el S&P 500 había caído un 7,7% por debajo de su máximo más reciente de febrero. Desde ese máximo del 19 de febrero hasta finales de marzo, cayero diez de los 11 sectores.

El índice compuesto del Nasdaq, que está repleto de valores tecnológicos que se han visto presionados durante la última oleada de ventas, cayó aún más, casi un 13% desde su máximo de diciembre.

Agencias AP, AFP y Reuters

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WASHINGTON.- En un anuncio que generó un fuerte impacto global y promete cambiar los vínculos comerciales mundiales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este miércoles su plan para imponer aranceles generalizados a todos los productos importados, con una tarifa básica universal de 10%, alegando que su país “ha sido saqueado, pillado, violado, expoliado” por otras naciones.

Los productos que exporta la Argentina están incluidos en esa tarifa básica universal del 10%, al igual que otros países latinoamericanos. Las nuevas tarifas aduaneras se aplicarán en dos fases: el 5 de abril entrarán en vigor aquellas de al menos el 10% sobre todos los productos que entran en Estados Unidos, y el 9 de abril a las más altas.

El líder republicano lo consideró una “declaración de independencia económica” para impulsar una “edad de oro” de Estados Unidos, pero la oposición demócrata y muchos economistas predicen un shock recesivo inmediato acompañado de una subida de la inflación. “Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años”, dijo Trump. “Pero eso ya no va a suceder más”, advirtió.

Donald Trump muestra la tabla con las tarifas. (AP/Evan Vucci)Evan Vucci – AP

”Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, violado y devastado por naciones cercanas y lejanas, aliadas y enemigas por igual”, justificó Trump en los jardines de la Casa Blanca, antes de desgranar una lista de los socios comerciales afectados.

La ofensiva de la Casa Blanca consiste en una tarifa aduanera mínima del 10% para todas las importaciones, a lo que se añaden recargos para ciertos países considerados particularmente hostiles en términos comerciales.

Estos recargos están calculados para reflejar también las llamadas barreras no arancelarias que estos países imponen a la entrada de productos estadounidenses, por ejemplo las regulaciones sanitarias y los estándares ambientales.

La factura es salada para China, cuyos productos serán gravados con un 34%, y para la Unión Europea, a la que reservó el 20%. Los aranceles serán del 24% para Japón, el 26% para la India y el 31% para Suiza. Varias economías latinoamericanas figuran en el listado: Brasil, Colombia, la Argentina, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras y El Salvador. Aplicará el 10% a todas sus importaciones. El índice será más alto para Nicaragua: el 18%.

Trump dijo que es benévolo en comparación con los aranceles que los países imponen a los productos estadounidenses.

México y Canadá, los socios de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), se libran de los nuevos gravámenes pero siguen sometidos a los anunciados para incitarlos a combatir la migración ilegal y el tráfico de fentanilo.

”En este momento, Canadá y México siguen sujetos a la emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la migración, y ese régimen arancelario se mantendrá mientras persistan esas condiciones, y estarán sujetos a ese régimen, no al nuevo”, declaró a periodistas un funcionario de la Casa Blanca.

Esto significa aranceles del 25% (10% para los hidrocarburos canadienses) salvo los productos contemplados en el T-MEC.Trump siente fascinación por el proteccionismo de finales del siglo XIX y principios del XX en Estados Unidos y ve los gravámenes casi como una varita mágica capaz de reindustrializar el país, requilibrar la balanza comercial y eliminar el déficit fiscal.

Desde que en enero regresó a la Casa Blanca ha aumentado las tarifas no solo a sus vecinos sino también a China, y sobre el acero y el aluminio independientemente de su origen. Este jueves Washington impondrá asimismo un arancel adicional del 25% a los automóviles y componentes fabricados en el extranjero. Teóricamente habrá una excepción: los vehículos ensamblados en México o Canadá estarán sujetos a un impuesto del 25% sólo sobre la parte de piezas sueltas que no procedan de Estados Unidos.

“No es el día de la liberación. Es el día de la recesión”, afirmó este miércoles el líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries. ”No será bueno para la economía mundial, no será bueno para quienes imponen aranceles ni para quienes responden. Alterará el mundo comercial tal como lo conocemos”, declaró este miércoles la directora del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, a la radio irlandesa Newstalk.

Las principales economías han prometido represalias. La Unión Europea (UE), por ejemplo, tomará medidas “antes de finales de abril”, afirmó la vocera del gobierno francés, Sophie Primas. Lo hará en dos etapas.

El magnate ha utilizado estos aranceles, una de sus palabras preferidas, como un arma de política exterior desde su primer mandato de 2017 a 2021. Cree que son la panacea que impulsará el “renacer” de la industria manufacturera nacional. “¿Quieren evitar los aranceles? Que se instalen en Estados Unidos”, contestó Trump a quienes le reprochan el impacto que pueden llegar a tener en las empresas.

Los críticos aseguran además que el bolsillo de los consumidores estadounidenses se resentirá a medida que los importadores suban los precios. Y aumenta el riesgo de una recesión en la mayor economía mundial y en otras.

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WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles planes para imponer aranceles generalizados, con una tarifa básica universal del 10%, alegando que su país “ha sido saqueado, pillado, violado, expoliado” por otras naciones.

“Los contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años”, dijo Trump en un acto en la Casa Blanca. “Pero eso ya no va a suceder más”, añadió. El mandatario ha prometido que los empleos manufactureros regresarán a Estados Unidos como resultado de los impuestos , pero sus políticas corren el riesgo de causar una desaceleración económica repentina , ya que los consumidores y las empresas podrían enfrentar fuertes aumentos de precios en automóviles, ropa y otros bienes.

Donald Trump muestra un gráfico con las nuevas tarifas. (Brendan SMIALOWSKI / AFP)BRENDAN SMIALOWSKI – AFP

En ese marco, Trump anunció aranceles del 10% a todas las importaciones a Estados Unidos y gravámenes más altos a algunos de los mayores socios comerciales del país, en una medida que intensifica la guerra comercial que inició a su regreso a la Casa Blanca. Los productos que la Argentina exporta a Estados Unidos están incluidos.

Luego de finalizado el discurso de Trump, la Casa Blanca envió una hoja informativa en la que detalla que el presidente “declara la emergencia nacional para aumentar nuestra ventaja competitiva, proteger nuestra soberanía y reforzar nuestra seguridad nacional y económica”.

En ese texto, de siete páginas, dio especificaciones sobre la Argentina, entre otros países. “La Argentina ha prohibido las importaciones de ganado vivo estadounidense desde 2002 debido a preocupaciones infundadas en relación con la encefalopatía espongiforme bovina. Estados Unidos tiene un déficit comercial de 223 millones de dólares con la Argentina en carne vacuna y productos cárnicos”, señala el texto.

En otro de los pasajes en los que aparece mencionada la Argentina, el texto que difundió la Casa Blanca señala: “Algunos países, como la Argentina, Brasil, Ecuador y Vietnam, restringen o prohíben la importación de productos remanufacturados, lo que limita el acceso al mercado de los exportadores estadounidenses al tiempo que ahoga los esfuerzos por promover la sostenibilidad al desincentivar el comercio de productos nuevos y eficientes en el uso de los recursos. Si se eliminaran estas barreras, se calcula que las exportaciones estadounidenses aumentarían en al menos 18.000 millones de dólares anuales”.

Agencias AP y AFP

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WASHINGTON.- La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, desmintió y calificó de “basura” el reciente informe que publicó el medio digital Politico, en el cual indicó que Donald Trump le habría comunicado a los miembros de su gabinete y a otros contactos cercanos que su aliado multimillonario Elon Musk “dará un paso al costado” y dejaría pronto sus funciones en el gobierno. Leavitt afirmó que tanto Musk como el presidente Trump han confirmado públicamente que Musk solo dejará su papel de servicio público una vez que su trabajo en DOGE esté terminado.

Según tres personas familiarizadas con el asunto que hablaron con Politico, Trump sigue satisfecho con la “eficiencia del departamento de gobierno” no oficial de Musk.

Según Politico, el miércoles el presidente Trump comunicó que Musk, también director ejecutivo de Tesla, dejará su puesto en las próximas semanas.

Trump encargó al presidente ejecutivo de Tesla y SpaceX que lidere los esfuerzos para recortar la financiación del gobierno y desmantelar varias agencias, en su cargo como empleado especial.

Según Politico, ambos decidieron en los últimos días el pronto regreso de Musk a sus negocios, pero no dieron una fecha concreta.

Musk y Trump al lado de un Cybertruck de Tesla en la Casa BlancaMANDEL NGAN – AFP

Esto representaría un cambio radical en la relación entre Trump y Musk respecto de hace un mes, cuando funcionarios de la Casa Blanca y aliados predecían que Musk “había llegado para quedarse” y que Trump encontraría una manera de superar el límite de tiempo de 130 días. Un alto funcionario de la administración afirmó a Político que es probable que Musk mantenga un rol informal como asesor y siga siendo un rostro ocasional en la Casa Blanca.

Funcionarios de la Casa Blanca, el grupo de trabajo dirigido por el multimillonario y el mismo Musk no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios sobre el informe.

Musk apoyó financieramente la campaña electoral de Donald Musk y cuando ganó las elecciones el republicano lo nombró al frente de una comisión para la “eficiencia gubernamental” llamada DOGE con el fin de “desmantelar la burocracia gubernamental”.

Según Politico, ambos “decidieron (…) que pronto sería el momento de que Elon Musk se centrara en sus empresas y mantuviera un papel de apoyo”.

Trump y Musk ya dijeron en fecha reciente que el CEO de Tesla se iría, pero no precisaron cuándo.

Al ser preguntado sobre si quiere que Musk se quede más de los 130 días que dura su mandato, Trump dijo a los periodistas el lunes: “Creo que él es genial, pero también creo que tiene una gran empresa que dirigir. En algún momento, va a volver. Él quiere hacerlo”.

“Como dijo el presidente, a esta Casa Blanca le encantaría retener a Elon el mayor tiempo posible”, declaró el martes el vocero de la Casa Blanca, Harrison Fields, al conocerse los resultados electorales de Wisconsin. “Elon fue fundamental en la ejecución de la agenda del presidente y continuará con esta buena labor hasta que el presidente diga lo contrario”.

Basado en el plazo de 130 días, el tiempo de Musk como empleado especial del gobierno terminaría a fines de mayo. La semana pasada dijo a Fox News que confiaba en terminar la mayor parte del trabajo para recortar 1 billón de dólares en gasto federal.

El multimillonario y asesor del presidente estadounidense es, entre otras cosas, el jefe de Tesla y de la empresa espacial SpaceX. También posee X (ex-Twitter).

Las acciones de algunas empresas, incluidas las de contratación pública, subían tras el informe. Las de Tesla, que bajaron un 2% en las primeras operaciones, tras un declive mayor de lo esperado en las entregas del primer trimestre, invertían el curso y ganaban un 3%.

En las últimas horas los demócratas decidieron avanzar para poner freno al Departamento de Eficiencia del Gobierno que dirige el dueño de Tesla, que está realizando uno de los recortes del Departamento de Estado más amplios de la historia de Estados Unidos. Los demócratas, que continúan expresando frustraciones por el papel descomunal de Musk en la reforma de la burocracia federal, apuestan ahora a que el Congreso pueda frenar los grandes recortes, que implican miles de personas de despedidas, medidas que comenzaron el martes. Algunos de los recortes que más preocupaciones están generando son los que apuntan a la inmigración y a los aranceles a países que proveen materia prima para los agricultores estadounidenses.

La representante demócrata de California, Sydney Kamlager-Dove, está proponiendo la Ley de Defensa de la Diplomacia Estadounidense, que prohibiría al poder ejecutivo reorganizar el Departamento de Estado sin la consulta y aprobación del Congreso. Con estrechas mayorías republicanas en ambas cámaras y una Casa Blanca de Trump, prácticamente no hay posibilidad de que el proyecto de ley se convierta en ley.

Agencias AFP y Reuters

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NUUK, Groenlandia.- En su primera visita a Groenlandia desde que el presidente Donald Trump mostró interés por este territorio autónomo de Dinamarca, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aseguró este miércoles que no permitirá a Estados Unidos apropiarse de esa isla ártica.

“Estados Unidos no va a quedarse con Groenlandia. Groenlandia es de los groenlandeses. Y ese será el mensaje que enviaremos juntos los próximos días”, dijo Frederiksen antes de reunirse con el presidente groenlandés en funciones, Múte B. Egede, y el entrante, Jens-Frederik Nielsen.

Frederiksen, viajó a Nuuk, la capital groenlandesa para un viaje de tres días con el objetivo de reforzar la confianza de los funcionarios locales en un momento en que el gobierno norteamericano no cesa de repetir su interés de apoderarse de la región, incluso “sin descartar el uso de la fuerza militar”, según dijo el propio Trump.

El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, visitó una base aérea estadounidense en Groenlandia la semana pasada y acusó a Dinamarca de no invertir lo suficiente en el territorio.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, posa con el recién elegido jefe de gobierno, Jens-Frederik Nielsen, en NuukMADS CLAUS RASMUSSEN – Ritzau Scanpix

“Necesitamos estar juntos en estos momentos difíciles en los que se encuentra Groenlandia. Y cuando Groenlandia está en una situación difícil, también lo están el Reino de Dinamarca y Europa”, dijo Frederiksen este miércoles.

Nielsen, el presidente entrante, había dicho el lunes que su gobierno buscará fortalecer sus lazos con Dinamarca hasta que pueda cumplir su máximo anhelo de convertir a Groenlandia en una nación soberana. Mientras tanto, la isla desea establecer una relación “respetuosa” con Estados Unidos, afirmó. “Hablar de anexión y de adquirir Groenlandia sin respetar su soberanía no es respetuoso. Así que comencemos por ser respetuosos entre nosotros y forjemos una sólida colaboración en todos los aspectos”, concluyó.

La Casa Blanca está compilando estimaciones de cuánto le costaría adquirir y administrar Groenlandia, según informó The Washington Post. Según el diario, la oficina presidencial está estudiando la oferta económica que se podría plantear a los groenlandeses para que acepten ser parte de Estados Unidos, el costo que supondría prestar servicios federales en el territorio, e incluso estimar los ingresos que implicaría la explotación de sus recursos naturales, principalmente los minerales.

La primera ministra danesa junto al jefe interino de gobierno en Nuuk, Groenlandia. (Photo by Mads Claus Rasmussen / Ritzau Scanpix / AFP)MADS CLAUS RASMUSSEN – Ritzau Scanpix

“El presidente cree que Groenlandia es un lugar estratégicamente importante y confía en que los groenlandeses estarán mejor atendidos si Estados Unidos los protege de las amenazas modernas en la región del Ártico”, se limitó a responder una vocera de la Casa Blanca al ser preguntada sobre las supuestas estimaciones.

Groenlandia es una isla rica en minerales y de importancia estratégica que se está volviendo más accesible debido al cambio climático. Trump dijo incluso que ese territorio es crítico para la seguridad de Estados Unidos. Aunque geográficamente forma parte de América del Norte, se trata de un territorio semiautónomo perteneciente al Reino de Dinamarca.

Pero durante años, el pueblo de Groenlandia, con una población de aproximadamente 57.000 personas, ha ido avanzando hacia una eventual independencia de Dinamarca.

El grupo político groenlandés más afín al presidente de Estados Unidos, el partido Naleraq que aboga por un camino rápido hacia la independencia, fue excluido de las conversaciones de coalición para formar el próximo gobierno.

Peter Viggo Jakobsen, profesor asociado en la Academia de Defensa Danesa, dijo la semana pasada que las aspiraciones del gobierno de Trump para Groenlandia podrían resultar contraproducentes y acercar a los partidos más moderados a Dinamarca.

“Trump ha asustado a la mayoría de los groenlandeses de esta idea sobre una relación cercana con Estados Unidos porque no confían en él”, señaló.

Agencias AFP y Reuters

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