A Pablo Migliore le sorprende que lo quieran entrevistar. No cree que tenga demasiados argumentos para salir en las noticias después de dejar el fútbol y tras el punto final, casi al comienzo, de una carrera en el mundo del boxeo. El Loco, del algún modo siempre estuvo en guardia, como si la vida fuese arriba de un ring aunque reconoce que la paternidad lo aplomó.
Rebelde, frontal y sin miedo a incomodar, Migliore se paró debajo de los tres palos y no se achicó pese al tamaño de grandes como Boca, Racing, San Lorenzo o Peñarol, en Uruguay. No le tembló el pulso a los 18 años para viajar miles de kilómetros para sostener su sueño en el Torneo Federal y construyó su carrera desafiando normas y diciendo lo que en general el resto calla.
Ahora él también es dirigente: hace dos años que preside la Sociedad de Fomento de Don Bosco, en Ramos Mejía, donde más de 600 pibes encuentran un espacio lejos de la calle. Él mismo fue uno de esos chicos en esa misma canchita que fue su punto de parti..
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