Sabía Franco Colapinto que en el Gran Premio de Singapur tendría el desafío más exigente desde su llegada a la Fórmula 1. El difícil trazado del circuito callejero de Marina Bay combinado con la oscuridad de una prueba nocturna y el sofocante calor y la altísima humedad prometían ponerlo a prueba, en apenas su tercera carrera en la categoría reina. Así fue, pero el argentino aprobó el examen -el más difícil de su vida, como dijo James Vowles, jefe de Williams– y volvió a dar que hablar con otra actuación que alimentó la ilusión de que el sueño del Gran Circo no se termine este año para él.
Se quedó con las ganas de ponerle el broche de oro, porque tras largar 12°, cruzó la meta en 11° lugar y finalizó a un puesto de los puntos. A algo más de un segundo y medio, que fue el tiempo que lo separó de Sergio Pérez, el vigente subcampeón de Red Bull que fue décimo y con quien corrió mano a mano las 62 vueltas. Igual, ni él ni su equipo le quitaron mérito al gran trabajo que hizo en pista.
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